viernes, 24 de febrero de 2017

“No habrá muro:” Sioux, Yaquis y Tohono O’odham. Las luchas indígenas se unen desde Standing Rock hasta la Sierra Norte de Puebla






foto: Diógenes Rabello / Hijos de la Tierra 
Desinformémonos I La política “xenófoba y agresiva contra México” de Trump ha puesto en alerta a los pueblos originarios de Estados Unidos y México, quienes declararon que “no habrá muro”. La lucha de los pueblos indígenas se suma de ambos lados de la frontera, y en Cuetzalan, en la Sierra Norte de Puebla,  con la presencia de representantes de los pueblos indígenas de Nuevo México y Dakota, ratifican la defensa de sus tierras y territorios. 
Tohono O’odham, Sioux y diversas tribus indígenas están en contra de las políticas de Donald Trump y prometen llegar hasta las últimas consecuencias en defensa de su territorio.
La tribu Sioux de Standing Rock y sus defensores han hecho la promesa de resistir la orden ejecutiva de Donald Trump que autoriza la construcción de un oleoducto en Dakota y piensan impulsar medidas legales, llamar a la desobediencia civil e instalar un campamento de resistencia para proteger el agua del río.
“El presidente Trump tiene la obligación legal de respetar los derechos que nos reconocen los tratados y garantizar que todo el proceso para la construcción del o leoducto sea justo y razonable”, explica el jefe de la tribu Sioux de Standing Rock, Dave Archambault.
Otros han prometido que expresarán su solidaridad con protestas a lo largo y ancho del país. “Necesitamos un movimiento masivo de desobediencia civil y que los ciudadanos expresen su solidaridad con Standing Rock”, explica Kandi Mossett, miembro de las tribus Mandan, Hidatsa y Arikara.
“La administración Trump está provocando una revolución que nos hará más fuertes que nunca”.
Los pueblos Sioux ya enfrentaron a la administración demócrata de Barack Obama, al que calificaban como “el señor de los drones y las guerras”. Los Sioux junto a los pueblos Mdewakanton Dakota y Dine lograron una victoria en 2016 cuando consiguieron cancelar el decreto de Obama para construir un oleoducto en Dakota. Sin embargo, Trump decidió revivir el mes pasado el decreto con el que se aprueba la construcción de esta obra que consideran depredadora del medio ambiente y destructiva para su hábitat milenario.
Ahora, los Sioux rechazan nuevamente la medida e hicieron un llamado a la movilización, no sólo contra este oleoducto sino también contra el “muro fronteriz” que Donald Trump pretende construir.
La tribu Tohono O’odham, de Arizona que controla más de un millón de hectáreas colindantes en parte con México, expresó su rechazo absoluto al muro que pretende construir Trump porque va contra sus costumbres ancestrales.
Esta “nación” tiene actualmente 28 mil nativos y antes del Tratado Guadalupe-Hidalgo que en el siglo XIX provocó la pérdida de más de la mitad del territorio mexicano a manos estadounidenses, los Tohono O’odham se desplazaban libremente entre los estados de Sonora y Arizona. Ahora, denunciaron que la policía migratoria estadounidense ha desatado una guerra en contra suya, por lo que advirtieron que se movilizarán contra el muro que quiere construirse en la frontera.
La Tribu Yaqui comparte territorio en el estado de Sonora en México y en Arizona, en Estados Unidos. En 1978 también fue reconocida como nación y han manifestado su respaldo al movimiento “antimuro”. “Sobre mi cadáver”, es una de las consignas de las tribus de la frontera que comparten territorio con México. ”Divide nuestra tierra ancestral y a las familias que han transitado libremente desde antes de que se dibujara la línea fronteriza”.
“Nosotros llegamos antes que las naciones y las fronteras nos dividen”, señaló un dirigente indígena luego de que Trump insultó a miembros de la tribu Hopi con el título de “Pocahontas”.
Contra el gobierno de Donald Trump, el muro, las deportaciones forzosas y más políticas xenófobas los trabajadores mexicanos y de los Estados Unidos deben unificar sus reclamos a los de los pueblos Sioux y Tohono O’odham. Abajo el muro construir la resistencia con los trabajadores, los pueblos indígenas, las mujeres en ambos lados de la frontera.
Los pueblos campesinos, indígenas y mestizos de la Sierra Nororiente de Puebla han demostrado, una vez más, su capacidad de organización y autodeterminación.
Como ya es costumbre en esta región, cada dos meses, y ahora fue el día 18 de febrero, cientos de personas que llegaron de 173 pueblos y 16 municipios se reunieron en la 18ª Asamblea en Defensa del Territorio para reafirmar el poder  decidir sobre sus vidas y el destino de sus territorios.
El encuentro se desarrolló en la cabecera municipal de Cuetzalan, donde sus habitantes llevan a cabo una importante lucha contra la imposición de una subestación eléctrica y líneas de alta tensión, cuya instalación están destinadas a favorecer a los megaproyectos mineros, el fracking y las hidroeléctricas en la región según lo ha informado el portal Hijos de la Tierra.
En la suma de luchas de los movimientos sociales estuvieron presentes representantes del Frente de Pueblos Indígenas en Defensa de la Madre Tierra, de la comunidad de San Francisco Xochicuautla, la comunidad maya de Hopelchén, Campeche que lucha contra la siembra de transgénicos, estudiantes de las escuelas normales rurales, madres de Ayotzinapa y dos representantes de los pueblos nativos de Nuevo México y Dakota del Sur, en Estados Unidos, quienes se organizan y defienden su territorio y los ríos de Standing Rock contra el oleoducto “Dakota Acces” impulsado nuevamente por Donald Trump.
Al encuentro estaban invitados la presidencia municipal de Cuetzalan y representantes de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para que dieran información acerca del motivo  y objetivos del proyecto eléctrico que pretenden desarrollar en el lugar. Sin embargo, no se presentaron por lo que la asamblea decidió seguir deteniendo las obras y mantener el campamento instalado desde el mes de noviembre.
con información de Hijos de la Tierra y Agencias.
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jueves, 23 de febrero de 2017

La academia indigenista, ¿es ingenua de su función sociopolítica?



Imagen: Ricardo "el auka" Quiroga.
En el pasado siglo, ante la evidente complicidad de los indigenistas con el sistema de dominación, emergió la corriente basada en los idearios Túpac Katari-Bartolina Sisa.
Por Ollantay Itzamná*
22 de febrero, 2017.- El indigenismo como corriente sociopolítica consiste en la defensa que se hace del indígena vencido frente a sus vencedores. Esta corriente posiblemente nació, a inicios del siglo XVI, con los frailes dominicos Antonio Montesinos y Bartolomé de las Casas, defensores de indígenas.
Los indigenistas, sean blancos o con fenotipos y ropaje indígena, no necesariamente buscaban, ni buscan, la liberación u autodeterminación de los pueblos indígenas. En muchos casos, por sus dispositivos paternalistas, miran en el indígena a un “vencido para siempre”, incapaz de ser sujetos de su historia, de tener voz y decisiones propias. Para el indigenista el indígena es un sujeto de caridad que inexplicablemente porta una idílica herencia comunal que se debe salvaguardar.
En la segunda mitad del pasado siglo, ante la evidente complicidad de los indigenistas con el sistema de dominación, emergió la corriente indianista basada en los idearios teórico políticos del legendario binomio Túpac Katari-Bartolina Sisa.
El indianismo plantea la liberación y autodeterminación de los pueblos indígenas como sujetos y actores de sus propias historias.
El o la indianista no opta por el indígena, sino es un indígena que ha resistido a la domesticación cultural y política del sistema hegemónico. Que ha despertado y despierta (aguijonea) a sus hermanos y hermanas desde las comunidades con perspectivas plurinacionales, pluriregionales y globales, hacia su liberación como pueblos.
Mientras los indigenistas (académicos o no) se enorgullecen de ser apolíticos (sin organización política), los indianistas promueven caminos sociopolíticos como herramientas de lucha y disputa colectiva por el poder. Conviven en sus comunidades impulsando procesos de decolonización.

La academia de ropaje indígena como recurso para la despolitización de los movimientos indígena campesinos

Ante los simultáneos e imparables procesos de resistencias territoriales que el sistema capitalista neoliberal está activando en los pueblos indígenas, los agentes del sistema-mundo-occidental ensayan todos los métodos posibles para desmovilizar y evitar “se repitan fenómenos sociopolíticos de Bolivia y Ecuador” en otros países latinoamericanos.
Promueve becas de estudios en el extranjero para indígenas “victimizadas”. Los reúnen en programas doctorales “especializados” en estudios indígenas. Luego de titularlos y promoverlos como “nuevos intelectuales indígenas cualificados”, los contrata como consultores y/o conferencistas.
Los indigenistas, sean blancos o con fenotipos y ropaje indígena, no necesariamente buscaban, ni buscan, la liberación u autodeterminación de los pueblos indígenas. En muchos casos, por sus dispositivos paternalistas, miran en el indígena a un “vencido para siempre” (...).
 
Con dichas insignias de poder (títulos y consultorías), los indigenistas reingresan a las comunidades y pueblos indígenas en resistencia para anunciar el mensaje salvífico del nuevo adoctrinamiento: “Nosotros como auténticas comunidades indígenas, no debemos meternos en política. No necesitamos participar/disputar el poder político nacional... Somos apolíticos. No somos de ni de la derecha, ni de la izquierda. Somos seres superiores. Estamos por encima de la política”.
Con este mensaje, el agente indigenista termina desmovilizando y despolitizando a las comunidades indígenas en resistencia. En especial cuando algunos dirigentes/lideres comunitarios conoce/gusta de los viajes, desayunos o almuerzos pagados en los hoteles…

Ataque indigenista contra cualquier intento de la consolidación de incómodos gobiernos “progresistas”

Los indigenistas, sean como becarios o como consultores, organizan y participan en congresos, foros y diálogos sobre pueblos indígenas, incluso llevándose consigo a algunos “dirigentes” indígenas, como “evidencia creíble” de su espiche, y propagan la elucubrada idea académica de: “Los pueblos y comunidades indígenas no necesitamos del Estado”. “Las comunidades indígenas somos de origen milenario, y superiores al Estado”, por tanto “no estamos de acuerdo con ninguna propuesta de construcción o refundación del Estado, mucho menos de Estados Plurinacionales, porque no es nuestra idea”. “Esas ideas de refundación o fundación del Estado Plurinacional son intromisiones de ideas de gobiernos corruptos de Bolivia y de Ecuador”, suelen repetir.
Y, para afinar el ataque a los incómodos gobiernos progresistas propagan falacias como: “Evo Morales es un gobierno corrupto y dictador”. “Los gobiernos progresistas mataron a los movimientos sociales y son enemigos de las comunidades organizadas” “En los gobiernos progresistas no hay, ni libertad de organización, ni libertad de opinión” “Los gobiernos progresistas son malos ejemplos que debemos evitar”…
Así azuzan a sus lectores y auditorios desde testeras académicas internacionales integradas por indigenistas también becados o consultores provenientes incluso de los países de gobiernos progresistas.
Caso patético es lo que ocurre con muchos estudiantes y exestudiantes del doctorado que dirige la Sra. Raquel Gutiérrez (ex pareja sentimental del actual Vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera) que hipnotizó a muchos indigenistas con su investigación sobre “entramados comunitarios autogestionarios en Bolivia”. Así resurgieron las y los comunalistas que ahora ven idílicas e intangibles “tramas comunales” por todas partes de Latinoamérica indígena.

“Teorización” idílica de la comunalidad indígena como recurso para desactivar cualquier intento de construcción genuina de estados soberanos

A las anteriores consignas, se suma el slogan de: “Las comunidades indígenas fuimos y seremos esencialmente comunidades armoniosas autogestionarias. No necesitamos de ninguna estructura estatal o supra estatal”.
Estas son, aunque el lector no lo crea, algunas conclusiones de tesis doctorales que hacen feeling con las nuevas prioridades financieras de la cooperación y con algunas tácticas de las corporaciones transnacionales toreadas por gobiernos progresistas y/o resistencias locales.
Al capital del sistema-mundo-occidental le conviene la comunalización atomizada de los incómodos indígenas que viven en áreas de su interés geográfico. Mucho más si éstas son “apolíticas”.
A muchos dirigentes indígenas les motiva que los presenten y paseen en eventos internacionales como representes “de la idílica reserva social, moral y ecológica” de la humanidad. Aunque en los hechos, ellos y nosotros, sabemos que los indígenas no somos ni dioses, ni demonios, sino sólo humanos. Humanos con huellas ecológicas, y también configurados por el capitalismo colonial que nos habita aún. Eso sí, con sueños por mundos mejores, en muchos casos.
Pero, esos sueños de mundos nuevos (Sumaj Kawsay, decimos en quechua) se construyen peldaño a peldaño con procesos de organización, concientización, movilización y construcción de nuevas relaciones de poder. De abajo hacia arriba.
No podemos decir que defendemos el agua o la vida en la comunidad, y al mismo tiempo promover la despolitización o antiestatalidad en las comunidades.
 
Los folclorismos “apolíticos” o “antiestatales” de las comunalidades o de las nostálgicas identidades del “buen salvaje”, son idealizaciones socioantropológicos con fines de perpetuar la permanente colonización de los pueblos y sus territorios.
No podemos decir que defendemos el agua o la vida en la comunidad, y al mismo tiempo promover la despolitización o antiestatalidad en las comunidades. Esto no es lo que exactamente plantean John Holloway, Boaventura de Sousa o José Carlos Mariátegui. Hará bien releer las persuasiones que, en el pasado siglo, hiciera Guillermo Bonfil Batalla a los indigenistas.
La Vida y el sistema tierra están en riesgo. No hay tiempo para utilizar como escaleras “novedosas” modas  literarias para el selfie o sólo para “subir”, luego patear la escalera, y así evitar que el resto de indígenas también “suban”, porque no hay “huesos”, ni espacio,  para todos en el banquete neoliberal.
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*Ollantay Itzamná es indígena quechua. Acompaña a las organizaciones indígenas y sociales en la zona maya. Conoció el castellano a los diez años, cuando conoció la escuela, la carretera, la rueda, etc. Escribe desde hace más de 10 años no por dinero, sino a cambio de que sus reflexiones, que son los aportes de muchos y muchas sin derecho a escribir, se conozcan.

martes, 14 de febrero de 2017

Miguel Angel Jusayu NI ERA VACA NI ERA CABALLO


NI ERA VACA NI ERA CABALLO de Ediciones Ekaré.

NI ERA VACA NI ERA CABALLO de Ediciones Ekaré. 
El autor de este libro es Miguel Angel Jusayú, Escritor del pueblo indígena waiù , tiene en su haber las obras: Morfología guajira, Diccionario de la lengua guajira y Diccionario sistemático de la lengua guajira, entre otros. Además, ha escrito libros de cuentos y leyendas, algunos de ellos traducidos a otros idiomas, como Ni era vaca ni era caballo, de Ediciones Ekaré, con versiones en noruego, danés y sueco. En el atardecer guajiro, mientras un niño pastor busca una oveja perdida, se encuentra con un ser temible y desconocido: no es ni vaca ni caballo












NI ERA VACA NI ERA CABALLO Nno’jotsü páain jia’yaasa nno’jotsü amáin jia’yaasa En aquel día yo era pequeño. Era yo el único que estaba, no había en la casa otro muchacho conmigo. Mis familiares me querían mucho: mis abuelos y mis abuelas. Ellos no me tocaban ni me hacían nada, me acariciaban:“nene, nene” –me decían ellos. ¡Quién sabe qué edad tenía yo en aquellos días! Pues no había nadie que llevase la cuenta de la edad. Nosotros estábamos viviendo en lo alto de una colina; no me acuerdo dónde fue eso. El mar estaba situado al este, cerca de nosotros. Había unos cerros situados al oeste y al sur de nosotros; tenían los cerros muy buen aspecto y los veíamos azules desde casa. Al lado norte, en lo alto de una loma, había un cementerio llamado Wülísimou. Había un arroyo al lado oeste de nuestro rancho, llamado Kule´matamáana* . Por el lado sur vivían unas personas. Como hacia el sureste había unas grandes sementeras, que eran nuestras, llamadas Chalítpia. El rancho nuestro estaba rodeado de vegetación, no estaba ubicado en un lugar despejado. Había alrededor muchos árboles tales como: matas de cují, matas de dividive, matas de guamacho y también cardonales y tuneros. Ahora bien, cuando ya yo estaba un poquito grande,“¿qué será mejor para el niño?” –decía el hombre de quien yo era hijo.“Lo mejor es que yo le dé animales; conviene que yo busque ovejas para que él las pastoreé” –decía él.Y así lo hizo, trocó una yegua por

 unas borregas; eran unas ovejas de un hombre llamado Órrou. Después trajeron al rancho unas veinte borregas hermosas. “Sí, aquí tienes unas ovejas para que las pastorees. Tendrás que ser diligente detrás de ellas; no las vayas a desatender, las tienes que querer. No tienes que estar allí junto al fuego en las topias, contemplando la olla. Sábete que tener animales es lo mejor; si no tienes animales, tendrás que estar mendigando por ahí la leche de animales ajenos” –me decía mi padre cerca de las ovejas. Él me encarecía las ovejas, ellas son traviesas cuando uno las tiene como animales de cría, no son como las cabras. Si se las descuida un poco se echan a perder; se extravían de pronto; algunas veces vuelven a la casa; otras veces duermen fuera, en el campo; otras veces se dispersan; otras veces se ligan o mezclan con ovejas ajenas y de ahí se las comen. Pero las cabras, cuando se las cría, no necesitan tantos cuidados. El único trabajo que dan las cabras es abrirles tempranito el corral después del ordeño y recogerlas en el corral cuando ya se está poniendo el sol y ya están de regreso del campo. Pues bien, las ovejas me fueron entregadas cierta tarde. Las colocaron cerca del rancho, debajo de un cují.Yo estaba muy alegre con ellas, estaba pasmado de admiración. No quería apartarme de ellas, a la hora de comer me llevaba junto a ellas la comida. Por aquellos días no habíamos tenido ovejas, lo que habíamos tenido en abundancia eran las cabras. Ahora, después, cuando empecé a pastorear las ovejas, tenía yo por costumbre ir todas las mañanas al monte* . Siempre me hacían levantar tempranito; y en seguida me mandaban con el rebaño que pastoreaba.Cuando era pequeño no solía andar por el monte sino

que siempre permanecía en la casa.Antes no había conocido los lugares o parajes retirados de la casa; lo único que conocía eran los alrededores cercanos de ir a buscar la leña e ir a buscar el burro. Pues bien, muy a los comienzos,temía perderme en el monte juntamente con las ovejas; por eso les hacía dar vueltas cerca por los alrededores de la casa. Más tarde ya las conducía a sitios más apartados, las llevaba a donde había pasto. Estaba siempre en el campo con las ovejas. Solía hacerlas llegar a la casa al mediodía; yo las agrupaba debajo de unas matas de dividive donde ellas rumiaban. Me daban de comer a mí en cuanto llegaba.Descansaba un rato para ir de nuevo al monte con las ovejas. Después de eso las volvía a traer cuando ya el sol estaba para ponerse y de una vez las metía en el corral. Nosotros en nuestra casa, había veces que hacíamos una sola comida y en otras ocasiones comíamos hasta tres veces al día. A veces se pasaba hambre en casa; y otras veces había comida abundante. Solíamos beber leche de cabra hervida a la mañanita y al anochecer.A veces tomábamos mazamorra* de leche,hecha unas veces de maíz, otras de millo, de bagazo de yuca, de aceituna salcochada, solía hacerse así siempre. Nosotros comíamos de nuestra cosecha; solíamos comer la carne de los animales que criábamos. Había comida, fruto de los lloros en los velorios**; otras veces comíamos con el pago dado por las muchachas; otras veces de lo que pedíamos, otras veces comíamos comida cambiada por otras cosas.A veces iba mi padre al monte a

 cazar. Si a él le iba bien, lograba piezas de caza tales como: conejo, venado, iguana o si no machorro. A veces iba de cacería nocturna* . Si le iba bien, traía como piezas de caza muchas aves,tales como: palomastorcaces,palomas de patas rojas, palomas nocturnas, tortolitas, zancalargos o paraulatas, cotorras o si no también iguanas. Eso lo comíamos sancochado, otras veces asado. Era muy sabroso, lo preparaban bien; le ponían de acompañamiento cosas como: yuca,batata, auyama o si no bollitos**. Cuando yo era pequeño solían intimidarme o atemorizarme y me hablaban de unos animales del monte que eran muy malos, tales como: zorro, búho, y también el oso hormiguero. “Eso come muchachos, estate bien alerta con ellos” –se me decía.“Hay una cosa horripilante y es muy mala, que se llama yolu´já. El yolu´já es andariego y recorre los campos y caminos en las noches; captura a la persona con la que se topa, no la deja tranquila” –también me decían.Yo me creía lo que me decían. Siempre cuando caminaba por el monte tenía miedo.Al anochecer me acostaba en mi chinchorro con miedo.“Que no me encuentre con algo como eso. Que no me llegue a mí en la noche” –pensaba yo en mis adentros. No me atrevía a levantarme en la noche a orinar del miedo. Me aguantaba las ganas de orinar hasta que amanecía. Algunas veces me orinaba en el mismo chinchorro. Después me daban a mí un fuerte regaño por aquello.Y dígame cuando escuchaba el ulular del búho y el aullido del zorro en la noche en las cercanías de la casa, quedaba tieso del miedo en el chinchorro. Brotaba mi orinada sin darme cuenta.

Cada vez que andaba por el camino, no sentía tanto miedo. La presencia de las ovejas me libraba del miedo. Me preocupaba constantemente de que mi rebaño estuviese completo para que no me mandasen al anochecer a mirar entre los rebaños de los vecinos en busca de alguna que faltaba. No caminaba solo de noche o cuando el sol estaba nublado; temía toparme con un yolu´já o con un búho o si no, con un zorro. Pues bien, ¡qué bien le iba a mi rebaño! No sufría hambre, las lluvias caían a su tiempo; se multiplicaba mucho, tenía buenos carneros, castrados, y además estaban completos, no era frecuente que se perdiese algún miembro del rebaño. No se comía mucha oveja; se sacrificaba mucho más las cabras. Las sacrificaban para el consumo de la casa,se las daban como regalo a algún visitante, se vendían, y finalmente eran un aporte cuando se hacía alguna colecta. Yo era siempre muy alabado por la gente que me veía pastoreando las ovejas.“¡Qué diligente es el hijo de él!” –se decía de mi padre aunque él no se enteraba y pronunciaban su nombre. Había personas que lo decían. Había unos familiares de mi padre, que sumaron ovejas a mi rebaño.Habían hablado antes con mi padre, sumaron algunas ovejas al rebaño porque veían que yo era muy diligente. Después fui muy apreciado por el cuidado de sus ovejas. Me regalaban algo así como un sombrerito, la camisita o si no comida. Si en alguna oportunidad pasaba por sus casas con hambre,“ahí está ese, dénle de comer” –me decían. Pues bien, habían transcurrido unos cuantos años y las ovejas se habían multiplicado.Yo sufría cada vez que las llevaba al campo. No podía controlarlas. No me hacían ya caso,se dispersaban alejándose de mi presencia. Pues bien, yo me esforzaba corriendo

y gritando tras ellas, no hacían caso.Yo daba carreras furioso entre la maleza.Además me encolerizaba contra las ovejas, les caía a pedradas, les daba leñazos y otras veces les daba puntapiés.Yo sufría corriendo de un lugar para otro: me tropezaba con los palos, me mancaba los pies, me rasguñaba con las espinas.A veces lloraba por eso; otras veces aguantaba. Pues bien, ya por fin, estaba harto de las ovejas. No me sentía ya como cuando empecé a pastorear. La tristeza poco a poco se iba apoderando de mí por encontrarme solo siempre en el campo. Únicamente de noche y para dormir me permitían estar en casa, y también al mediodía un ratico para comer algo. Yo estaba lleno de tristeza, me daba mucha rabia porque me mandaban todas las mañanas al monte con las ovejas. Mi anhelo era quedarme en casa. Quería quedarme jugando con mis hermanos pequeños.Y tuvo por fin que llegar un momento en que me sintiese muy disgustado ya que desgraciadamente había crecido y me había desarrollado en el campo y además nadie me acompañaba a pastorear. ¿Qué era lo que yo podía divertirme andando? ¿Qué era lo que podía servirme de diversión en el monte? No había un muchacho con quien conversar; no había un muchacho con quien bromear mientras estaban pastando las ovejas. Lo único que veía todos los días eran los cujíes, los dividives, los cardonales, los tuneros, y machorros, culebras e iguanas. Lo único que escuchaba era el canto de las aves por encima de los árboles y la voz de los animales del rebaño. Voces a las que ni siquiera les entendía el significado, como para que me pudiesen alegrar. Si me encontraba algún que otro día con muchachos en el monte,si eran mayores, yo los esquivaba y me ocultaba de ellos. Se metían conmigo.Me daban coscorrones; me amagaban con las flechas o si no con un palo. Pero


si veía alguno de mi tamaño sí hablaba y jugaba un rato con él. Algún tiempo después, apareció de pronto una peste en las ovejas,se hinchaban, echaban espuma, estaban atontadas, no pastaban. Se iban muriendo una tras otra de la noche al día. ¡Qué pérdida de ovejas! No se botaban,se comían; eran desolladas,su carne era acecinada,su carne era normal y estaba buena y sabrosa, ya que no estaban flacas, sino que se morían gordas. Lo que estaba muy dañado eran sus vísceras: el hígado, el estómago y las tripas; estaba deshecho, como si estuviese cocido. No era conocida la peste que había matado a los animales. No se sabía de dónde provenía, apareció de repente. Ahora, después de eso, quedaron como restantes una pequeña cantidad de ovejas.“¿Qué será bueno entonces para ellas? Lo mejor es que yo busque reponer las que se han muerto” –dijo entonces mi padre.Y así lo hizo, hizo que vinieran unas cuantas ovejas adultas.A ellas les puso los palos en el cuello* , y las mancornaba con las de las casa para que no se escaparan.“Aquí está esto, cuídalas bien. Si permites que se pierdan, te voy a azotar” – me dijo.“Sí, así lo haré, las cuidaré” –le dije a él. Las ovejas nuevas fueron traídas en época de lluvias. La superficie de la tierra estaba muy verde; la vegetación estaba muy alta; abundaba el agua como de aquí para allá** . Una vez cierto día me hallaba yo por allá en el campo pastoreando las ovejas. Ellas pastaban bajo un cujizal. Eso era ya en la tarde; y a mí se

me ocurrió ponerme a jugar mientras ellas pastaban.Yo me había sentado en el suelo a fabricar un ranchito. Le ponía por pared barro, por techo corteza de palo, alrededor tenía todo limpio y despejado. La casa a mí me parecía muy bonita, me resultaba muy atractiva su misma hermosura, parecía una casita de verdad. No me había olvidado de las ovejas, de todas maneras yo a cada rato las miraba, estaban por allí agrupadas cerca de mí. Pues bien, seguramente se escapó de repente una de las ovejas nuevas sin que yo le advirtiese.Yo me hallaba jugando debajo de un cují; yo estaba tan tranquilo jugando con mi casita. Pues bien,seguramente apareció por allá viniendo hacia mí mi padre, había estado trabajando* como por allá. No me di cuenta para nada de que llegaba; me asustó cuando me golpeó con su pala, caí seguidamente al suelo perdiendo momentáneamente el conocimiento. Me había golpeado con la misma pala que había utilizado antes en el trabajo; veía mi sangre chorreando. ¡Quién sabe de dónde me salía la sangre! No acababa de explicármelo.A mí me parecía que mi carne no me dolía,seguramente porque todavía era muy muchacho. Él me dijo un montón de cosas; amagaba con darme.“¡Conque tú eres así! ¡Conque no estás tú pendiente de las ovejas como yo creía! ¡Conque te la pasas jugando prescindiendo de ellas!” –me decía.“¿Dónde está la oveja nueva?” –me preguntó.“Ahí está” –le dije con mucho miedo. En realidad ella se había ido hacía mucho tiempo, se había separado mucho antes de las demás. Después yo me dirigí a la casa. En medio de lloros conduje las ovejas a la casa; e inmediatamente en cuanto llegué las metí en el corral.

Al día siguiente, se levantó mi padre de madrugada para emprender la búsqueda de la oveja y preguntar por ella en otros lugares como por allá. Ensillé un burro, como cabalgadura.“Si no aparece la oveja, te mataré después a ti cuando yo vuelva” –me amenazó antes de partir. Tenía miedo, me afligí mucho con lo que me había dicho mi padre.“¡Caramba! ¡Dígame si es verdad lo que me dice! La verdad es que yo no tengo ganas de morir” –pensaba yo para mis adentros. Pero yo tenía muchos pensamientos y pareceres, “seguramente sus palabras se deberán a la rabia, ya que yo no puedo valer lo mismo que una oveja” –pensaba. Ahora, después, al día siguiente bien tempranito,“intenta y vete a ver si la ves por ahí” –me decía mi madre.Y me fui entonces como de aquí para allá por entre la maleza, por donde solía andar con las ovejas.Aunque tenía la mirada atenta a sus huellas* ,no veía absolutamente nada, lo que había era solamente huellas de animales ajenos. Pues bien, ya se me acercaba y casi se me echaba encima el mediodía en eso. Me dirigí después a una sabana que se encontraba un poco distante como de aquí hacia allá;“posiblemente esté ella por allá” –conjeturaba yo.Aquella sabana, no tenía árboles en su superficie, solamente había hierbas y por eso era el sitio preferido de las ovejas.Yo me había dirigido a la superficie de la sabana, porque desde allí se podía extender muy bien la vista por todo aquello. Se divisaba cualquier cosa desde allí a lo lejos.Y en realidad había sido totalmente inútil el haber andado por allí, no hubo forma de que encontrase a la que buscaba. Después, cuando todavía andaba caminando por la superficie de

la sabana, escuché de repente el ronquido de quién sabe qué cosa. “Aquel ronquido que viene hacia acá ¿de qué será?” –pensaba para mis adentros. Me sobresalté* ; me llené de pavor.“Seguro que eso es lo que se llama yolu´já” –quedé pensando. Levanté la cabeza, miré hacia el lugar donde había escuchado el ronquido de la cosa aquella. “¡Qué lástima de mí, que me he tropezado con un fantasma tras las huellas de aquella pedazo de oveja!” –dije dentro de mi cabeza. Pues bien, vi de repente salir una cosa de gran tamaño y además caminaba muy rápida, parecía marchar como un caballo que corriese mucho. Sentí un gran pavor ante ella,“ahora sí es verdad que voy a morir” –decía yo.Iba a gritar del miedo pero no me salía el grito, me sentía como si tuviese tapada la garganta. Temblé, me caí al suelo del miedo que tenía. “¿Qué cosa será?” –dije.Ciertamente no es vaca, ni tampoco caballo; no es burro, no es viento,ni tampoco es cabra, de hecho era algo totalmente desconocido para mí. Pues bien, cuando ya me encontraba tendido en el suelo, vi aquella cosa. No había conocido algo semejante: no tenía piernas, su cabeza era grandísima y de color verde; era gruesa y corta,se destacaban unas cosas negras por debajo, había unos abultamientos en la frente, quizás aquellos eran sus ojos,se notaban unos agujeros anchos a ambos lados de la cabeza, quizás aquellos agujeros eran sus oídos; estaba desprovisto de carne, se le notaban los huesos, tenía el dorso como si estuviese abierto y hueco.Corría sin tener piernas. Se deslizaba, parecía como si la estuviesen arrastrando.“El yolu´já sí es hábil, que corre sin tener patas” –pensaba yo para mí. Y pasó entonces la cosa; se alejaba hacia por allá levantando

una gran polvareda. Su olor era raro, olía a quemado, no era como el olor del mma´ rrüla* .“¡De buena me he escapado! ¡Menos mal que no me ha olido!” –dije y me sentía muy contento. Estuve tendido un rato encima de la hierba, esperaba a que se alejase la cosa. Después de aquello, me levanté del suelo, y me eché a correr hacia la casa. Corría mucho, estaba como si hubiera escapado de la boca del yolu´já. Ni se me ocurrió mirar hacia atrás, yo sentía un cosquilleo y escalofríos, me parecía que la cosa me seguía. Corriendo se me reventaron las cuerdas de la cotiza** y yo me alejaba descalzo a todo correr. Yo saltaba por encima de huecos y tunas; se me clavaban espinas en el pie, y no sentía el dolor del miedo que tenía. Pues bien, yo corría muchísimo. Estaba como si no tuviese cabeza; ya no tenía fuerzas para correr cuando llegué a la casa; en ese momento me caí tendido en el suelo. Hacia mí corrieron las personas que en ese momento se encontraban en la casa.“Caramba, ¿qué te pasa?” –me dijeron. Por nada me salían las palabras; me hallaba rendido en el suelo con la boca abierta.“¿Qué será lo que le habrá venido acosando desde el bosque?” –dijeron las personas. Fui levantado entre varios, me colocaron en un chinchorro. Inmediatamente conté lo que había visto antes por allá por el monte, pero más bien yo fui objeto de risa para todos. “¡Pero qué niño tan tonto que se pone a llamar fantasma al camión! Mira, lo que has visto es un camión” –me dijeron. No había conocido el camión

 anteriormente, en aquella oportunidad vine a conocerlo, por eso sentí mucho pavor ante él. En aquel día, se hallaba presente un primo mayor que yo, quien me explicó después detalladamente lo que era el camión.“El camión no es un yolu´já, es algo hecho por la mano del alijuna por allá por tierras lejanas. Es de metal, es de tabla y es de caucho” –me decía el primo. Pues bien, el primo me explicaba cómo funcionaba el camión. “Dentro de él hay una máquina, llamada motor, precisamente es con lo que camina el camión. Ello tiene fuerza, porque lleva dentro puesta gasolina encendida. Junto al motor se encuentra sentado un alijuna, es el que lo hace caminar, el que lo hace detener, el que lo hace desviar, el que lo hace retroceder; lo llaman chofer” –me decía el primo. “El chofer se encuentra sentado, dentro de aquello que parece cabeza. El camión es una cosa muy buena; está destinado a la carga, tiene fuerza, aunque le pongan la carga que sea. Es veloz, no se cansa. No come, no bebe agua como un animal doméstico” –me decía el primo.“¡Qué bueno es el camión!” –le dije a él. Después de aquello, sentía muchas ganas de ver el camión. “Ojalá topase nuevamente conmigo” –pensaba en mi interior. Se me ocurrió preguntarle al primo.“¿El camión es bueno? ¿No se come a la gente?” –le dije.“Caramba, chico, y ¿por qué se va a comer a la gente? Es hierro y es tabla, no te acuerdas que te lo he dicho. Corre si tiene gasolina encendida dentro de su motor. No camina, permanece quieto si no hay gasolina” –me respondió él.“Caramba, la gasolina sí que es misteriosa, que hace correr una cosa cuando se quema dentro de ella” –pensé por lo que me habían dicho. Después estando yo dentro de mi chinchorro, o estando por

el camino tenía vivos en el recuerdo el camión y la gasolina.“¡El alijuna sí es inteligente que fabrica semejante cosa!” –me decía interiormente. En aquellas circunstancias teníamos un burro castrado, viejito, de color moro o desteñido, y era de caminar muy lento, al que yo llamaba Kuna.A pesar de que él no caminaba nada, prestaba utilidad: con él se buscaba la leña, con él se buscaba el agua, era utilizado como cabalgadura para moverse a cualquier parte.Aquel burro era de mi abuela; aunque ella tenía burros en abundancia, eran cerreros, se encontraban en el monte y nadie los arreaba; Kuna era el único manso. Pues bien, de repente entró en mi cabeza un deseo de hacer algo.“¿Qué le pasaría a Kuna si le prendiese gasolina encima de él? ¿Correría muchísimo? ¿Sería su marcha como la del camión?” – pensaba en mi interior. Pues bien, después me fui a una casa en la que vendían gasolina, me llevé un recipiente de totuma* de tamaño grande para la gasolina.“Aquí estoy yo, vengo mandado de casa; y vengo a pedir gasolina a crédito, y que se pagará después” –le dije al que vendía.“¿Para qué es la gasolina?” –se le ocurrió decirme.“No sé, solamente vengo mandado; no sé para qué la van a emplear” –me limité a decirle. Entonces me virtió gasolina casi hasta arriba de la vasija. Me fui con ella; la dejé después de paso cerca de la casa. La escondí de paso en un hueco y la dejé bien cubierta. Llegué a la casa al mediodía. El Kuna se hallaba amarrado en su sitio habitual.“Ya va quedando poca leña, conviene que yo vaya a buscar más” –le dije a la gente que se encontraba en

 aquel momento. Me miraron todos,“¿Por qué en este día está tan voluntarioso?” –me fue dicho.“Sí, no me pasa nada; sino que tengo voluntad quiero este día ir a buscar leña” –le dije a la gente.“Bien, vete pues, y enjalma a Kuna” –me dijeron por fin. Pues bien, me fui con Kuna hacia allá. Yo a la verdad tenía miedo; yo sentía tristeza por lo que iba a hacer.“¿Qué haría yo si se me llegara a escapar Kuna de mi mano? Porque ahora seguramente será muy veloz a causa de la gasolina; y tendrá una velocidad como la del camión” –me decía en mi interior. Pues bien, amarré el burro en un árbol frondoso de olivo. Reuní unas leñitas y las coloqué por encima de la enjalma. Después de aquello, me fui a la casa a buscar un tizón.“¿Qué vas a hacer con el tizón?” –me dijeron.“Sí, el tizón es para quemar un avispero; allí apenas en la orilla del camino me hace mucho mal, me pican siempre cada vez que paso cerca de ellas” –les dije.“Es bueno que lo hagas así, hijito mío, porque a las avispas les gusta picar a la gente” –me fue dicho entonces. Pues bien, ya que ya nada me distraía, recogí cortezas y ramitas secas, y encendí entonces la candela cerca del burro.Y coloqué la vasija que contenía la gasolina encima de la esterilla del burro. Me hallaba parado, retirado de él, le tenía miedo...“¡Que no me arrolle! Ahora con la gasolina va a tener seguramente gran velocidad” –pensaba yo. En cuanto se encendió la leña, cogí un tizón y se lo lancé a la vasija que contenía la gasolina. Como eso no tarda, brotó la llamarada; las llamaradas se extendían hacia arriba; por poco me alcanzan las llamas, llegó la llama hasta muy cerca de mí.Yo me asusté mucho; creía que se me venía derrumbado sobre mí el

firmamento” *. Pues bien, pobre Kuna, se retorcía allí en medio de las llamas. Del mismo susto grité. Pues bien, salieron corriendo de la casa al oír el grito. Me estremecí lleno de pavor al verlos venir,“ahora me matarán a causa del burro. Es mejor que yo salga corriendo ahora mismo para evitar que me azoten” –me dije. Y de una vez cogí un camino que se dirigía lejos, yo no estaba en mi juicio, corría descalzo y sin ropa** . Pues bien, aunque al instante se echaron tras de mí, yo no fui alcanzado ni por nada; corría en todo momento por el camino, no vine a parar hasta ya anochecido. Pues bien, pasé grandes sufrimientos.Estaba triste,tenía hambre, tenía sed; me hallaba llorando al fondo de una cañada, donde pernocté al irme de mi casa. Me fui al día siguiente, caminé todo el rato constantemente paralelo al camino para no ser visto de la gente.Al ver alguna sementera, comía de paso para no morirme de hambre: yuca, patilla; y comía también de paso algún dato. Pues bien, después, topé con algunas personas que llevaban cabras; que llevaban cargas de cuero de chivo y gallinas; eran personas que iban a vender a donde los ali´junas.“Niño, ¿para dónde vas? ¿de quién eres hijo?” –me dijeron ellos.“Vengo solamente de ahí hacia acá, soy una persona extraviada. No sé para dónde voy a ir” –les dije a ellos.“¡Qué desdichado eres! Toma, come de nuestro avío, ¿tendrás hambre?” –me dijeron entonces. “Has de saber que nosotros vamos a vender nuestros animales a donde los ali´junas; vamos, vente mejor con nosotros” –me

dijeron las personas. “¿Y por qué no?” –les dije. Y yo me fui y yo también participé en arrear las cabras. Pues bien, al otro día, tenía los pies llenos de ampollas, yo no daba para caminar; porque como se sabe yo andaba descalzo. “Móntate aquí” –me dijeron y me subieron a un burro. Pues bien, llegamos después a un pueblo grande de ali´junas, donde fueron luego vendidos los animales. Las personas regresaron, yo fui el que se quedó de una vez con los ali´junas. Al principio pasé grandes sufrimientos errante entre los ali´junas; no hubo nadie que viniese a averiguar por mí.Yo no sabía la lengua de los ali´junas como para pedir auxilio o explicar mi caso. Pues bien, cuando yo ya era un poco mayorcito, era sirviente de los ali´junas.A mí me hacían trabajar a cambio de lo que comía;

lavaba las ollas, platos, cubiertos, etc.; barría toda la casa; daba de comer a los perros y gallinas. Me daban algún vestido de vez en cuando. Hoy en día, yo ya me he hecho mayor entre los ali´junas, y además yo ya sé el idioma de los ali´junas.Aunque siento tristeza por mi tierra y aunque tengo ganas de ir a casa, es inmensamente grande la vergüenza que he pasado por haber quemado el burrito. Así me sucedió allá por donde yo soy.Ahora me encuentro aquí acostumbrado a vivir entre los ali´junas; ahora ya no quiero separarme de ellos.Y ahora yo no soy capaz de bajarme por nada del camión al que antes le tuve miedo. Y se acabó esto* .



Miguel Ángel Jusayú fue un gran conversador, 

culto y accesible, resulta una experiencia 
admirable conocerle. Sin poses intelectuales se enfrenta a su trabajo con su fe exultante. Sin falsas modestias, está consciente de su capacidad y de la importancia y trascendencia de su trabajo. Junto a su pueblo, humillado y de explotado ha emprendido la ciclópea tarea de salvarle el alma, es decir su lengua, su cultura y su literatura. Miguel Ángel Jusayú es el mítico cronista ciego que está ayudando a preservar y a restituirle al pueblo WAIÙ su identidad, su historia de siglos. Con él otros waiù, en otros ámbitos, están asumiendo la lucha por la identidad que no solamente pasa por el rescate cultural sino además por el de las reivindicaciones sociales,económicas y la organización política.




domingo, 29 de enero de 2017

El síndrome de Ixcanul: ¿entre realidad y película? – Parte I


por  - 

Sandra Xinico Batz
El arte al no ser neutral tiene la capacidad de inducirnos, de guiarnos a un fin determinado y el cine es un arte (el “séptimo”, como le dicen). Es ingenuo pensar que las “buenas voluntades” mueven al mundo y que nada es determinado. En un país como Guatemala, hablar, escribir, proyectar, escenificar, (etc.) la vida indígena (ahora) dota de beneficios, claro, cuando no son los indígenas (mismos) quienes con sus demandas estructurales (y sobre todo cuando sus voces emergen de la pobreza, fuera de lo académico, de la fama, o sea, siendo un/a nadie) alzan la voz para ser escuchados. Cuando los pueblos indígenas con su propia voz y a su forma se pronuncian sobre su situación son severamente juzgados, pero cuando se habla sobre ellos con la voz de un no indígena la cosa se transforma, ya no es igual (entonces sí escuchamos).
Vivimos en un país mayoritariamente indígena cuya cultura y complejidad se redujo simplemente a “lo indígena”, haciendo desconocido (casi por completo) su historia y sus formas de concebir y de vivir la vida. El racismo no nos permite reconocernos como culturas distintas sino que partimos de descalificar al otro para sentirnos y hacernos superiores. Este contexto de racismo es lo que hace de Ixcanul una película tan famosa y celebrada en su propia casa (Guatemala) porque aparentemente muestra un pedazo de vida indígena que estamos dispuestos a ver y “entender” únicamente a través de una pantalla, simulando que lo que allí encontramos es real y es toda la “vida indígena”, es más, hasta nos indignamos por su forma de “vivir” e inmediatamente reafirmamos estereotipos inherentes a los indígenas como la pobreza, el alcoholismo, el machismo, el monolingüismo, entre otros.
Sentimos lástima de lo que la pantalla nos traduce como la “situación de la mujer indígena”, dando por hecho que en este país únicamente los indígenas son machistas, consumen alcohol y son pobres y las otras culturas no ¿?, pues ellas si son “desarrolladas”, omitiendo con esto el reconocimiento de problemas estructurales que atraviesan a los distintos pueblos (también al ladino) como el patriarcado, el clasismo, la desigualdad, que no son ajenos a los pueblos mayas y que los hace culturas complejas, no homogéneas, con contradicciones, élites y clases sociales.
He visto Ixcanul fuera de los cines y luego de toda una travesía por encontrarla en uno de los mercados más grandes de la ciudad, así como lo pobres consumimos el séptimo arte en este país, donde no se tiene para comer y mucho menos para ir al cine. La he visto en mi idioma, en kaqchikel, algo que me impactó, pues es mi idioma nato y a pesar de ello no la entendí, el kaqchikel utilizado en los diálogos me pareció inentendible, algo que corroboré con otras personas kaqchikeles que tampoco la entendieron. En ese momento me surge una gran duda, pues uno de los éxitos de la película era precisamente eso, que está en kaqchikel y entonces ¿para quién o quienes está hecha la película?

Somos un medio de comunicación veraz y responsable. Único vespertino de Guatemala, desde 1920.

sábado, 21 de enero de 2017

Los DERECHOS HUMANOS no son argumentos de discusión




Gloria Jusayu


Los DERECHOS HUMANOS no son argumentos de discusión . Los derechos humanos, son acciones  que se ejercen, que se viven y se viven en nuestras pieles  y se viven en las relaciones con todos los demás.
Los pueblos indígenas quienes no somos responsables del cambio climático, somos obligados a asumir el costo del problema, se nos pide que nuestras comunidades sean sumideros de carbono para la siembra de monocultivos se nos pide que permitamos la construcción de represas hidroeléctricas en nuestros ríos, porque estas son considerados energía renovable.
¡Se nos pide producir biocombustibles  dar nuestra tierra para el biocombustible porque ya no hay más petróleo en la tierra. Estos son los problemas que los pueblos indígenas enfrentan y creo que debemos interponer firmemente una demanda ya que nuestra capacidad para resolver el problema es muy limitada porque carecemos de suficiente apoyo internacional  y que en realidad muchas de las acciones de mitigación están destruyendo nuestra tierra y recursos.
La ofensiva del capital sobre los territorios indígenas en los próximos años tiene una dimensión sin precedentes históricamente.  Si los pueblos indígenas están sometidos a este proceso de despojo de  pauperización  es una situación de enorme riesgo.
Todo este conjunto de estructuras jurídicas a nivel internacional y todos los países se declaran pluriètnico  y aceptan la diversidad  etc.
No tienen instrumentos concretos para defender esa realidad de los pueblos indígenas y se trata del TERRITORIO  no de otras muchas cosas y ya sabemos nosotros porque se trata del TERRITORIO  y donde se ubica el poder político en el TERRITORIO el poder y la autonomía  es en el TERRITORIO está muy que le den los derechos  a las personas  pero los derechos tienen un asiento que es en los TERRITORIOS , entonces mientras no haya un  derecho pleno a los territorios no hay posibilidad de ejercer autonomía efectivamente y nos encontramos con que ninguno de estos instrumentos garantizan aun firmado por los países que luego no lo cumplen garantizan la autonomía y autodeterminación sobre los TERRITORIOS  .
Para los pueblos y mujeres indígenas el dialogo respetuoso con la naturaleza es vital para lograr nuestro equilibrio material y espiritual nostras las mujeres somos la única mayoría del mundo no hay otra mayoría, no hay otro grupo de personas en este planeta que constituye  más del 50% de seres humanos  ¡nosotras somos la mayoría ¡ no importa que tan diferente seamos, no importa los lugares de donde vengamos, nuestras preocupaciones son los mismos queremos ser buenas madres queremos que nuestros hijos estén seguros , alimentados , queremos agua limpia, un lugar donde dormir queremos que nuestros derechos sean respetados.
Las nuevas generaciones de liderazgos deben ser cada vez mejores, asumir el compromiso de superar las mayores con una educación que se inspire en la matriz cultural propia y recoja lo mejor de otras culturas.
Nuestra mayor preocupación es el cambio climático porque nuestra vida depende de la madre tierra esto implica temas difíciles de conciliar con los estados como el territorio y la autonomía la explotación de los recursos naturales amenazan nuestras culturas y agudizan los problemas medios ambientales que no solo a los pueblos indígenas si no a toda la humanidad enfrenta. Reconocer la tierra, el territorio es la base principal de la identidad y espiritualidad de los pueblos indígenas y el principal sostén económico y en consecuencia trabajar estratégicamente para sal guardar el TERRITORIO









viernes, 16 de diciembre de 2016

Amenazan de muerte a lideresa Wayuu Jakeline Romero



 



AMENAZAS CONTRA LIDERESA WAYUU DEL RESGUARDO INDIGENA WAYUU EL ZAHINO, MIEMBRO DEL MOVIMIENTO FUERZA DE MUJERES WAYUU – SUTSUIN JIYEYU WAYUU.

El Movimiento Fuerza de Mujeres Wayuu - Sutsuin Jiyeyu Wayuu, en conjunto con el Resguardo Indígena Wayuu El Zahino, nos pronunciamos ante la opinión pública Nacional e internacional, instituciones del Estado Colombiano, Ministerios Publicos, ONG´s y diferentes Organizaciones Sociales, frente al recrudecimiento de violaciones de derechos humanos  en contra de líderes, lideresas, defensores de Derechos  Humanos en Colombia en tiempo de Paz.

Hechos:

A las 18: 49Hr del día 13 de diciembre la Señora JAKELINE ROMERO EPIAYU, mujer wayuu del Resguardo Indígena El Zahino, recibe mediante mensaje de texto a su número celular personal, una amenaza de muerte en contra suya y la de su familia: “…NO SE META EN LO QUE NO LE INCUMBE EVITE PROBLEMAS , SUS HIJAS ESTAN MUY LINDAS Y PIENSE EN ELLAS, GRAN MALPARIDA PERJUDICIAL EVITE PROBLEMA POR QUE HASTA SU MADRE SE LA DESAPAREZCO PARA QUE SIGA DE SAPA…”, - las duras palabras de parte de un remitente indeterminado solo un numero de celular quien envía los mensajes de texto.

El hecho ocurre durante la participación de la víctima en un grupo de trabajo con organizaciones indígenas, entidades del estado y la cooperación internacional en la ciudad de Cartagena en un dialogo Multisectorial sobre  el derecho de la Consulta Previa.

Los hechos, han sido puestos en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación como entidad  oficiales competente para adelantar las investigaciones pertinentes, sin embargo resulta preocupante el aumento de estos hechos hacia mujeres indígenas y líderes defensores de derechos humanos en el Sur de la Guajira.

Es muy preocupante que para épocas donde los pueblos indígenas y en especial las mujeres hacemos  históricamente aportes en la construcción de paz desde los territorios, resulta determinante mente nefasto que estos hechos continúen dándose y de manera creciente en este año en las regiones más vulnerables.

Cabe destacar como antecedente las amenazas sistemáticas  anteriores de las cuales viene siendo víctima la familia de la lideresa desde el año 2005 por parte de grupos paramilitares, sumándose amenazas directas en el 2012 a una de sus hermanas, como lo es la también reconocida lidereza Jazmín Romero Epiayu; posteriormente en el 2014 a su hija menor de edad Génesis Gutiérrez, siendo estas situaciones denunciadas ante las entidades competentes y hasta el momento siguen en la total impunidad, así  mismo el movimiento Fuerza de Mujeres Wayuu hemos venido denunciando estos actos hacia otros miembros de la organización y se han elevado las respectivas denuncias antes los entes del estado competentes.

Es urgente tomar medidas frente a la vulnerabilidad a la que se encuentran expuestas las mujeres Wayuu, líderes y lideresas de nuestro pueblo Indígena, por denunciar abiertamente en debates públicos, situaciones de vulneración de derechos que afectan al Pueblo Wayuu y a la madre tierra, la situación de las víctimas Wayuu del conflicto armado, las condiciones de empobrecimiento de las comunidades y la corrupción  que afecta  la niñez y las mujeres indígenas, situaciones que ponen en riesgo la vida y la integridad.

Con fundamento en los hechos previamente relacionados, Fuerza de Mujeres wayuu y El Resguardo Indígena Wayuu El Zahino del Municipio de Barrancas en el Sur de La Guajira rechaza las amenazas proferidas en contra de la vida e integridad personal de la lideresa JAKELINE ROMERO EPIAYU , motivo de la cual solicitamos:

1.  A las entidades oficiales de control y de investigación competentes como la Fiscalía General de la Nación, a donde han sido presentadas las denuncias de los hechos, para que se adelanten de manera inmediata y urgente las investigaciones sobre el origen de los mensajes  amenazantes en contra de la lideresa Jakeline Romero Epiayu para dar con sus actores materiales e intelectuales, perpetradores de las amenazas.

3. Al Gobierno Nacional de Colombia, para que a través del Ministerio del Interior y de Justicia y su programa de protección, se activen las medidas urgentes de protección colectiva a las y los integrantes de la Organización Fuerza de Mujeres Wayuu, quienes a pesar de las denuncias proferidas en otras oportunidades por hechos similares que atentan contra sus vidas, siguen en condiciones de riesgo inminente.

4. A los organismos internacionales veedores de la protección de los derechos humanos como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) en Colombia, para que en cumplimiento de su mandato, inste al estado Colombiano a cumplir con las acciones de protección de las mujeres indígenas, así como de todos los defensores y las defensoras

5. Hacemos un llamado fraternal a las Organizaciones Nacionales e Internacionales de DDHH, a las Misiones y Cuerpos Diplomáticos acreditados en Colombia, para que manifiesten su abierto rechazo ante los hechos ocurridos y para que igualmente exijan a las autoridades colombianas, la protección inmediata de la vida de la lideresa wayuu Jakeline Romero Epiayu  y se monitoree de manera permanente la situación de las mujeres Wayuu que se encuentran en riesgo inminente”.

6. A la Unidad Nacional de Protección (UNP), para que se efectúen a la mayor brevedad posible todas las gestiones pertinentes en aras de que se otorguen con carácter URGENTE, medidas de protección a la lideresa wayuu Jakeline Romero Epiayu  teniendo en cuenta los parámetros establecidos al respecto en el Decreto Ley 4633 de 2011, el Decreto 4912 de 2011 y las órdenes emitidas por la Corte Constitucional en el Auto 004 de 2009 y demás autos relacionados.

7. A la Unidad Nacional de Protección (UNP), para que se analicen los niveles de riesgo que a la fecha afronta nuestra  organización Fuerza de Mujeres Wayuu – Sütsüin Jiyeyu Wayuú y el Resguardo Indigena wayuu El zahino en el Municipio de Barrancas, Sur de la Guajira, en el marco de procesos de defensa de derechos, en especial territoriales y denuncias de vulneraciones a los Derechos Humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario que afectan al Pueblo Wayuú y se estudie la posibilidad de otorgar medidas de protección según la gravedad del riesgo identificado.

9.  A la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV), para que en el marco de sus competencias, en el marco del Decreto Ley 4633 de 2011, a nivel departamental y municipal se realicen las acciones que sean pertinentes para generar todas las garantías que en derecho son necesarias para salvaguardar la vida en integridad personal de la lideresa wayuu Jakeline Romero Epiayu, quien viene liderando el proceso de Inclusión del Resguardo de El Zahino en el Registro Único de Victimas y reconocimiento como Sujetos Colectivos de Reparación.

10. Al Ministerio Público (Procuraduría General de la Nación, Defensoría del Pueblo y Personería Municipal competente) para que direccione todos los esfuerzos necesarios en aras de garantizar que las entidades e instituciones direccionen los esfuerzos necesarios cumpliendo con la debida diligencia para que se generen las garantías necesarias para salvaguardar los derechos de  Jakeline Romero Epiayu y su familia.

11. Al Programa Presidencial  para los Derechos Humanos para la formulación de estrategias y acciones para el desarrollo integral de los Pueblos Indígenas de Colombia, para que dentro del resorte de sus funciones direcciones todoslos esfuerzos necesarios para que las entidades competentes en el que se presenta el caso, atiendan de forma integral a la  afectada por los hechos descritos.

12.  A la Corte Constitucional para que se tome el presente reporte como un hecho a estudiar en el marco del Auto 004 de 2009, dando cuenta de la constancia e incremento de hechos victimizantes que claramente vulneran  los derechos individuales y colectivos del Pueblo Wayúu.

13. A las agencias internacionales y demás organizaciones de la sociedad civil solidarias con las problemáticas y vulneraciones de derechos afrontadas por los Pueblos Indígenas, para que direccionen, desde sus funciones misionales, generen escenarios de visibilización, denuncia y coadyuvancia frente a la situación puesta de presente y exijan al Estado Colombiano las acciones necesarias para garantizar y proteger los derechos vulnerados.

Los Pueblos Indígenas y en especial Las Mujeres, parimos seres humanos para La construcción de paz del Mundo.



N o t i W a y u u